El Tesoro Público ha presentado este martes la Estrategia de Financiación para 2026, que mantiene una orientación marcada por la prudencia y la flexibilidad, en un contexto internacional todavía incierto. La emisión neta prevista se sitúa en 55.000 millones de euros, el mismo nivel que en 2025, mientras que la emisión bruta ascenderá a 285.677 millones de euros, debido al volumen de amortizaciones previsto.
La estrategia seguirá priorizando la financiación a medio y largo plazo, con el objetivo de preservar la vida media de la cartera de deuda y limitar los riesgos de refinanciación. Esta línea continuista se apoya en la mejora del contexto macroeconómico y fiscal, así como en la favorable percepción de los mercados financieros.
Las recientes mejoras de la calificación crediticia de España por parte de las principales agencias de rating y la reducción de la prima de riesgo a mínimos desde 2009 refuerzan las buenas condiciones de financiación del Tesoro. Este entorno permite un acceso más amplio y diversificado a los mercados internacionales y contribuye a trasladar estas condiciones favorables al conjunto de la economía.
En paralelo, el Tesoro continúa avanzando en la diversificación de la base inversora, con un peso creciente de los inversores internacionales, que se han consolidado como los principales compradores de bonos y obligaciones del Estado, compensando la retirada gradual del Banco Central Europeo. Asimismo, se mantiene la apuesta por instrumentos como los bonos verdes, que seguirán siendo un elemento estructural del programa de financiación.
España mantiene además su compromiso con la responsabilidad fiscal, lo que permitirá reducir la deuda pública hasta el 101% del PIB en 2025, más de 23 puntos porcentuales por debajo del máximo alcanzado en 2021. El déficit público se situará por debajo del 3% por primera vez desde 2019, en línea con las reglas fiscales europeas, y continuará reduciéndose en 2026.
En este contexto de solidez financiera, y de forma complementaria a la estrategia ordinaria del Tesoro, España continuará utilizando de manera selectiva los préstamos del Plan de Recuperación. En concreto, se han solicitado 6.500 millones de euros en créditos europeos para 2026, conforme a la adenda de simplificación remitida recientemente a la Comisión Europea, que se suman a los 16.000 millones de préstamos movilizados en 2025.
Esta financiación permitirá reforzar la ejecución del Plan de Recuperación en condiciones ventajosas, apoyándose en el buen acceso del país a los mercados y sin comprometer la sostenibilidad de las cuentas públicas.